QUÉ SOY?

MÚSICA PARA CRIATURAS DESPIERTAS es un espacio creado por La Cortesia con la voluntad de compartir información sobre música para niños interpretada de manera lúdica y creativa.

La música es un estímulo emocional e intelectual muy potente que nos ayuda a crear vínculos con nuestros hijos de una manera especial. Actualmente tenemos acceso a infinidad de propuestas y algunas veces es muy difícil encontrar lo que más les guste a ellos, y, cómo no, también a nosotros! Los papás somos sus primeros prescriptores.

La idea surge de mi experiencia personal. Soy madre, música y musicóloga, por lo que mi hija ha vivido desde los primeros días con una banda sonora permanente. He disfrutado mucho y sigo disfrutando cuando busco y selecciono música para ella, pero lo más emocionante es verla disfrutar y aprender.

Aquí encontraréis música de diferentes latitudes del mundo y de diversas culturas e idiomas (no puedo ocultar mi preferencia por la música latinoamericana). Sin embargo los grupos y colecciones musicales que podréis conocer y reconocer en este sitio tienen en común la calidad musical, la originalidad, su contenido emotivo y la incorporación de elementos tradicionales.

También doy prioridad a agrupaciones que aún están en activo para que podáis indagar más sobre ellas en sus respectivas páginas web, canales musicales y cualquier otro recurso que utilicen para su promoción.

Si bien la selección que propongo está basada en gran parte en mis preferencias estéticas, me encantará recibir información sobre grupos que consideréis que deberían estar aquí.

Como el tema es infinito, os propongo suscribirse a este espacio de Música para criaturas despiertas para recibir información cada vez que publiquemos novedades.

Espero que os guste y que este espacio os motive a compartir vuestras experiencias. A escuchar se ha dicho!

Soledad Sánchez Bueno

MANIFIESTO SOBRE EL LENGUAJE NO SEXISTA EN MÚSICA PARA CRIATURAS DESPIERTAS

Gracias a las aportaciones de los lectores, he realizado una profunda reflexión sobre el uso del lenguaje en este sitio que me intentaré volcar en este espacio.

Ante todo quiero aclarar que entiendo y creo necesaria la reflexión acerca de cómo nos expresamos naturalmente pero también considero indispensable el análisis de cómo se interpreta lo que se dice. Desde mi punto de vista, la exclusión o inclusión de un determinado colectivo en el discurso tiene más que ver con una transformación en el modo de interpretar el lenguaje que tradicionalmente ha tenido un uso no excluyente (y que ahora detectamos como no inclusivo) que con un uso inadecuado del mismo.

En algunos casos (insisto, es mi opinión) estamos distorsionando la lengua. Me refiero específicamente al uso de expresiones como todxs, todes, niñes… que en algunos entornos es inaceptable y, de momento, no está autorizado por la entidad competente en la materia.

El público objetivo de este blog es hispanohablante e internacional. Por lo que intento utilizar un registro neutro para poder hacer la lectura más accesible a mayor cantidad de personas. En la misma línea en Música para criaturas Despiertas utilizo, siempre que sea posible, expresiones incuestionables respecto a su capacidad abarcativa. En algunas ocasiones estos términos abarcativos son femeninos. De hecho, ya se denota en el nombre de la web. (Las) criaturas despiertas. Al decidir este nombre nunca estuve ni lejos de excluir a los pequeños hombrecitos de mis recomendaciones musicales. ¿Debería plantearme en este caso utilizar formas como criaturxs, criaturos, infancix, infancio…? No sé coincidir con esta opinión.

La reflexión es infinita y yo no estoy autorizada para decidir sobre qué considerar lenguaje sexista y qué no a nivel internacional. Sin embargo puedo elegir qué estilo prefiero utilizar en un espacio que he creado voluntariamente, para compartir con todas aquellas personas que estén interesadas en el tema, sin importar las diferencias de criterio sobre algunas cosas. Huelga decir que no está en mi intención ni juzgar ni criticar a quienes sí prefieren innovar en su lenguaje. Sólo faltaría! El lenguaje se transforma, no hablamos como en el siglo XVI. Sencillamente esta modalidad de lenguaje no sexista es un estilo que prefiero evitar en mi discurso.

En conclusión cuando me refiero a niños, criaturas, infantes, pequeños, bebés… siempre me refiero al conjunto de personitas (las, por cierto) que están creciendo con ganas de aprender cosas nuevas. Simplemente elijo no utilizar (al menos de momento y hasta que no esté plenamente convencida de ello) palabras que aún no existen (nenes, niñes, niñxs…), ni expresiones que me resultan redundantes (niños y niñas, nenes y nenas..) a no ser que en el contexto en que lo haga quede debidamente justificado.

Gracias a todos aquellos que me están apoyando con este proyecto, gracias por leer hasta aquí y gracias a todas las personas que, de una u otra manera me han hecho reflexionar sobre el tema.