Rosalía Mowgli

Fotografía: Sarah Passi

El mundo globalizado nos está permitiendo conocer casi a tiempo real, las creaciones que se dan en casi cualquier parte del mundo amplificando de una manera infinita el volumen de literatura, música, arte y producciones en general a las que tenemos acceso y por las que nos podemos interesar. Pero frente a este gran bosque creativo se nos hace cada vez más difícil discernir y seleccionar aquello que más nos puede gustar e interesar. Si no nos convertimos en expertos indagadores y nos quedamos con lo que nos llega, probablemente nos perderíamos cosas que nos llegarían más. La mayoría de las personas ven, escuchan y disfrutan sólo de aquello que ha conseguido hacerse visible por encima de todo. El mérito de la visibilidad no siempre se corresponde con el propio esfuerzo creador ni con la calidad del producto artístico. En consecuencia, aquello que se hace cerca de casa, aquel trabajo bien pensado, elaborado y cocinado en un hogar pequeño por artistas que priorizan el qué sobre el cómo, puede pasarnos totalmente desapercibido.

Todo este prolegómeno viene al caso porque es lo que me pasó a mí con Rosalía Mowgli (nombre artístico de Rosalía Royo), artista hispano-colombiana, actualmente radicada en un pueblecito de Ávila. Muy a pesar mío, no había escuchado ni visto nada de ella hasta que otra excelente artista, Fernanda Massa (creadora e integrante del grupo argentino Al Tun Tun), me la recomendó. Su trabajo es de una calidad exquisita, pleno de contenido y muy en sintonía con lo que hoy más nos preocupa: la salud de nuestro planeta.

Rosalía es una música integral. Compositora, cantante, guitarrista, escritora… y tantos otros extras que se forjaron en una intensa trayectoria desarrollada entre Colombia (patria materna), Estados Unidos, Canadá, Latinoamérica, Holanda, Portugal y España. Voz, guitarra, trompeta, percusiones y un sinfín de instrumentos más exóticos e inventados (porque una de sus capacidades es explorar sonidos con elementos cotidianos), forman parte del dispositivo que despliega sobre a los escenarios.

De su contacto directo con el folklore tradicional de España proviene la inspiración de muchas de las canciones que reinterpreta y realiza con instrumentaciones propias. También bebe de músicas tradicionales europeas (In la Kech) y latinoamericanas.

Pero no sólo toma el repertorio de estas fuentes, sino que también reelabora las canciones introduciendo características estéticas de los distintos géneros, realizando verdaderos trasplantes. Es el caso, por ejemplo, de Las barbas de mi Chivato (tradicional peruana) que se convierten en canciones con aires flamencos. O Conjuro, que tiene referencias explícitas a música tradicional de la India.

La canción tradicional infantil se nos presenta en versiones exquisitas para disfrutarlas como nunca antes. No tienes que más que escuchar por ejemplo, Los elefantes (enganchado de el clásico de los elefantes que se balanceaban, con el “Que llueva que llueva”, “Una muñeca vestida de azul” y “Al corro de la patata”) o Canción de las manitas. La poesía (en mayúsculas) también aparece en el repertorio de Rosa Mowgli. Es el caso de Juan Ramón Jiménez o Antonio Rubio en Historia de una hoja y Cambalaches.

Lo cierto es que nos ha cautivado todo lo que hemos escuchado y me quedé con ganas de más. Como se ha podido deducir de lo que vengo explicando, no podemos etiquetar a Rosalía Mowgli como una artista de música infantil. Para nada. Sería quedarse muy corto. Su arte trasciende edades porque apela a estimular los sentidos, las sensaciones y los sentimientos. No obstante, su trabajo consciente y respetuoso para con los niños y su trabajo pedagógico en las escuelas, explican por qué a los pequeños les encanta oírla.

Los niños no son tontos. De lo que les pongas se nutren. Nunca hemos dejado de ser niños, sólo nos han puesto capas encima.

Rosalía Mowgli. Del programa radial El Ojo Crítico de Radio Nacional de España, emitido en mayo de 2020

Para los docentes les recomiendo especialmente que investiguen más sobre su proyecto La Escuela Encantada en el que Rosalía trabaja con David Larrínaga (voz, guitarra, melódica y sitar), Luis Gálvez (percusiones) y Marisol Bock (trompeta y voz), creando consciencia ecológica en los niños mediante su música y poesía. (Podéis escuchar la entrevista realizada a Rosalía Mowgli en El Ojo Crítico, en Radio Nacional el pasado mes de mayo)

Por medio de su página web he podido saber que lleva 4 discos realizados, los dos que comento a continuación y que creo que son los más adecuados para sentir en familia, y otros dos Paradoja (2000) y Juniper (2015).

Rosalía Mowgli y la Escuela Encantada (2019): colección de canciones reunidas del proyecto La Escuela Encantada que comparten explícita o implícitamente el amor por la naturaleza y nuestro planeta.

Nanas Urbanas (2007): recoge canciones de diferentes tradiciones de la Península Ibérica y Latinoamérica.

Y cierro este artículo mientras escucho a mi nena cantando por los pasillos…”Lunare a do reale, lunaaare a do realeeee

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